Estas peonzas de madera son de esos juguetes de toda la vida que nunca fallan.
Vienen en un pack de tres piezas, cada una con su tirador y su mango, y los colores son surtidos (te llegan al azar, pero siempre alegres).
Están hechas de madera resistente, que aguanta bien los golpes y las caídas, y sus bordes están pulidos para que los niños no se hagan daño.
El mecanismo es sencillito: enrollas el cordón alrededor de la peonza, le das un tirón seco y ¡a girar!

Y además, es un juguete sin pantallas, perfecto para que se desconecten un rato y jueguen de forma tradicional.
Son ligeras y compactas, así que te las puedes llevar de viaje, al parque, a la escuela o donde quieras.



Es un regalo muy apañado para cualquier ocasión, porque combina diversión con aprendizaje.
Además, los colores vivos llaman la atención de los pequeños y les animan a probar.
Un juguete simple pero con mucha chicha.
